¿Por qué no reaccionamos todos igual ante lo mismo?
Dos personas pueden vivir de forma muy distinta una situación parecida porque no llegan con la misma historia, los mismos recursos ni las mismas consecuencias posibles.
El estrés no depende solamente de cuántas cosas tenemos que hacer. Importan lo que está en juego, los recursos disponibles, el margen para actuar, la duración de la demanda y la posibilidad de recuperarnos.